Decía la leyenda del periodismo, Ryszard Kapuscinski, gran viajero y sutil observador de la vida en situaciones extremas, que estamos en un momento en el que los medios de comunicación ya no observan lo que pasa sino que directamente participan en los hechos. En España existe un grave problema y es que el periodismo se ha contaminado de opinión. El periodista de hoy es un instrumento del poder político, económico y social cuando debería ser un profesional que va a los sitios y cuenta lo que pasa para que la gente saque sus propias conclusiones. Sin mezclar sentimientos ni juicios morales con el trabajo.
El periodismo se ha convertido en una parte más de este mundo enloquecido de apariencias y de intereses en el que vivimos. No obstante, gracias a Dios, siempre hay diez justos en Sodoma y en mitad de toda esta basura hay gente digna que merece la pena y que justifica la condición humana. Este es el caso de La sombra del poder, un thriller tenso cuya finalidad del título es homenajear al periodismo de investigación. Pero, sobre todo, ensalzar la independencia de los buenos informadores, cuya única meta es buscar la verdad oculta por un bien común.
La sombra del poder (State of play) es un thriller periodístico dirigido por Kevin Macdonald con un gran cartel encabezado por Russell Crowe, acompañado de Ben Affleck y Rachel McAdams entre otros. La película es una adaptación norteamericana de una miniserie británica de la BBC en la que Macdonald tiene a su disposición un material verdaderamente interesante e insólito. Una película de intriga en la que el periodista Cal McCaffrey (Russel Crowe) y el congresista Steve Collins (Ben Affleck) intentarán destapar la trama que se oculta detrás de una serie de asesinatos en un principio inconexos.
Cal McCaffrey es el típico periodista artesano de prensa escrita, de los de toda la vida, que ha conseguido ganarse el prestigio y la confianza de las fuentes. Trabaja en el Washington D.C., es desordenado y está un poco rechoncho pero le gusta llegar hasta el fondo del asunto cuando la noticia promete. Tiene un gran olfato y es un apasionado por la profesión que realiza. Collins es un viejo amigo suyo distanciado en el presente por un episodio pasado del que no quieren hablar. El congresista representa el papel de un político decente, maravilloso y que simboliza el futuro del país. Cuando su colaboradora directa y amante es asesinada, el periodista Cal McCaffrey tiene la dudosa fortuna de intentar limpiar la imagen de su amigo a través de su periódico.
Como se puede apreciar, La sombra del poder es la película ideal para ver cómo Hollywood refleja en la gran pantalla el papel del periodista de investigación. Es un largometraje con una estructura bastante clásica porque habla de esa confrontación y, al mismo tiempo, necesidad que hay entre el periodismo y la política. Pero también hay otro aspecto interesante y actual que es la lucha entre la prensa escrita y los blogs. La sombra del poder se ha estrenado en un momento álgido en el que se empieza a dudar del papel rector de los medios impresos y en el que se augura que Internet acabará con los periódicos, con la crisis económica como agravante.
Pese a que todo el protagonismo recae sobre Russel Crowe cabe destacar la enriquecedora presencia de actores secundarios como Helen Mirren y Rachel McAdams. En su papel de editora de The Washington, Cameron Lynne (Helen Mirren) representa a la perfección el debate de lo que conviene al buen periodismo y al negocio. Cuando Cameron siente que las ventas del periódico están cayendo en picado exige a Cal McCaffrey y a Della Frye que abandonen la investigación y publiquen todo lo que tengan aunque no hayan resuelto el caso. Cameron está enfadada porque otro periódico le ha quitado la oportunidad de publicar un escándalo sexual de primera plana que hubiese supuesto el aumento de las ventas. La editora prefiere optar por el sensacionalismo y abandonar la investigación, algo que Cal y Della ignorarán por completo. Della Frye (Rachel McAdams) es una novata periodista bloguera que nunca tiene un bolígrafo a mano y cuyo espacio de trabajo se limita a indagar en la red. Sin embargo terminará admitiendo junto al veterano Cal que la gente de la calle quiere leer verdaderas noticias en los periódicos y que esto sólo se consigue plasmando un buen periodismo de investigación. Cuando la policía se presenta en la redacción del periódico por una supuesta ocultación de pruebas a la joven periodista, Della Frye, le surgen dudas sobre si se está haciendo lo correcto siguiendo con la investigación y pregunta algo angustiada a McAffrey: “¿Acabas de infringir la ley?”. McAffrey muy seguro responde: “No, esto es lo que se llama periodismo del bueno”.
A fin de cuentas La sombra del poder plantea la batalla del buen periodismo frente a la información basada en el sentimentalismo y el rumor que publican los blogs. Internet se hace dueño de valores frívolos como el morbo y la espectacularidad para tratar de transmitir noticias actuales mientras que el periodismo de investigación colabora con la transparencia democrática y enriquece el debate público.
